El Renacimiento Nocturno

Luna de los cielos nocturnos,

De los días de glorias y las noches de pena,

De los alegres, tristes y corrompidos cuerpos del hombre…

Luna, querida… ¡estás aquí todavía!

Luna, si el cielo se cae…

¡Por favor, no te vayas!

Aunque caigan los astros y se acabe la obra, y las aves pierdan sus alas,

No te apagues porque el tirano gobierne,

No tengas miedo a nada.

Sé que eres tú, Luna querida,

Quien me cuenta los sueños,

Esos pensamientos proféticos que convierten la vida en un deseo.

Sé que tienes que irte a descansar,

Pero esta noche…

Brilla un poco más,

Porque la vida me ha visto caer y tú

me has dado esperanzas de volver a renacer.

Las luces son tenues, pero tu rostro inolvidable,

Luna querida, eres tú de un espíritu indomable.

Déjame crecer y déjame mostrarte,

La noche será larga,

Pero aún mis ojos pueden ver por tus rayos lunares.

Marie Col.