
El océano me saluda otra vez,
Una mañana que promete ser diferente al ayer,
Si veo esas olas chocando contra los morros,
Las fortalezas abandonadas que invitan a turistas y a los fantasmas del ayer,
Esos idiomas extranjeros que traen consigo desdén,
El dueño del presente, del pasado dueño no fue,
A veces confundimos por error pertenencia con contratos…
Papeles sin el valor de la fortuna pasada,
De las manos obreras, los esclavos cuyas vidas fueron de otro,
Pero ciegos son…
Turistas, turistas… cuántos más serán
los que exijan tierras de sangre, de pueblos sin nombre.
El océano todo lo cobra,
Cobra la tierra con sus indomables olas,
Cobra la arena, cobra mansiones desbaratadas obras…
Dime qué es el cielo sin el océano,
Vengador del pasado, formador de futuros,
Cuál explorador valiente, domarlo quiere.
No se puede, no pueden,
Así como las tierras, el océano cobra vidas,
Destruye viviendas y avenidas,
Aquellos que temen al temporal,
Que no alcen un castillo en la colina,
Aquellos que teman al mar,
No se asomen a mi tierra con desdicha.