De regreso a casa… (Un ensayo)

Puerto Rico, tierra de Agüeybaná y los boricuas. Ya de regreso a casa, luego de vivir seis meses fuera. Luego de estar en México por todo ese tiempo, que parece poco y mucho a la vez.

Encontrando la dificultad que siempre ha jodido a la gente puertorriqueña. Sin transportación pública, llegar de San Juan a Mayagüez cuesta 200 dólares en un taxi, rentando, se puede bajar a 100, sin contar el depósito, porque ya ahí serían 300 dólares. Luego, se preguntan, ¿por qué la gente se va? Porque este país (que no lo es) no ha tomado medidas para que la gente se quede. La realidad del asunto es que luego de regresar de un país tercer mundista, según se creen muchos, que es México, y aun con todos los líos políticos y narcosociales que existen allí, aquí es donde más insegura me he sentido. ¿Por qué? Hay cosas que no he visto en Puerto Rico que sí he visto en México, como niños en la calle pidiendo dinero, y una marcada diferencia en el clasismo en algunas áreas. Sin embargo, Puerto Rico es un lugar muy clasista que condena y castiga al pobre. Hoy mismo vi a dos mujeres caminando por el Expreso y el conductor de mi Uber dijo: “Muchacha, mira a esas dos mujeres, ay, señor, están locas. Caminando por el Expreso”. Locas o no, este país merece una transportación pública asequible. Donde moverse de una punta de la isla a otra no sea imposible para la gente, y porque aquí se prefieren a los extranjeros que a los mismos boricuas, también promover un turismo más económico.

Pero como nos gusta consumir, gastar y comprar cosas innecesarias. Vivir el exceso mientras se vive de la parodia ridícula en lugar de trabajar aspectos sociales importantes para la funcionalidad de la comunidad puertorriqueña… pues no se puede. No es importante, porque nos hemos conformado tanto a este ridículo punto a que nos cobren tanto por vivir en condiciones infrahumanas que ya no nos sorprende nada y sólo nos adaptamos a vivir en una jungla de concreto y asfalto.

Puerto Rico, debe y tiene que hacer que la vida sea más fácil para la gente. Que los puertorriqueños de todas las clases puedan llegar de San Juan a Rincón si así lo desean, ya sea por trabajo o por darse la vuelta. Que nadie tenga que decidir entre comida o gasolina. Sin embargo, el gobierno de este país ha fallado tantas veces en proveer las necesidades básicas que ni manejando millones puede ampliar la infraestructura de transporte público.

Es inaudito que se critique desde PR al resto de países latinoamericanos cuando no cuenta con transporte público básico. Sí, te roban la cartera en otros sitios, pero aquí también te asaltan y no tienes luz, agua ni transportación básica si se te queda el carro. ¿Cómo te resuelves?

Puerto Rico me dio dificultades y problemas que me hicieron más fuerte como persona. Crearon un carácter en mí que está hecho a fuerza de huracanes, terremotos, malos ratos y también… de sol y playa. De atardeceres hermosos en la costa que he tenido el privilegio de disfrutar muchísimas tardes. Y es triste tener que decir que mi país no es un lugar donde me vea viviendo porque no tiene lo que necesito de un hogar.